lunes, 31 de marzo de 2008

COPA PARA DOS


¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?
¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?
¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?
¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?

Y ahora no sé, se me olvidó escribirlo,
un poema de amor.
Ayúdame a sentirme mejor
y alégrame la vista con tus ojos.

Y si te miro poco a poco me enamoro,
y si te miro con visor de ojo de pez,
y esos momentos tan felices que pasamos,
espero que no nos quede nada por hacer.

¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?
¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?
¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?
¿Por qué todo es tan difícil con lo fácil que es?

Si eres feliz de corazón
seré el más fiel y buen conversador,
y compartir entre algodón
una copa para dos,
una copa para dos,
una copa para dos ...


Cronolánea (2008), Lori Meyers.

viernes, 28 de marzo de 2008

EL MIEDO


El miedo es la esfera más

perfecta que inventó el hombre.

Cada palabra que quiere salir

de mi boca está compuesta por bromuro

y mentiras. El miedo es la única opción

de todas las mañanas.

La televisión me obliga a pastar

por las calles en busca de un caparazón

de tortuga vacío. Yo ya no doy

miedo a nadie (excepto a mí).

Las verdades se llenas de envidia

cada vez que me quedo dormido

en el sofá. Dar miedo no significa

perder la fe. Los centímetros

de soledad se extienden como

la masa del hojaldre.


El miedo no sabe hacerme callar.

jueves, 27 de marzo de 2008

LO INESPERADO

«Vale la pena nacer, seguro -dijo Armando exaltado, sin sombra de discurseos ni ostentación literatona-. A mi que no me vengan: la vida será mala, traicionera, hija de puta, desde luego, pero, después de echarle encima todo lo que queramos y se merece, no se le puede negar dos cosas: es inesperada y grande. Para bien y para mal, pero es inesperada y es grande.»


De «La noche toda llena de agujeros», Fernando Quiñones.

domingo, 23 de marzo de 2008

Fue domingo en las claras orejas de mi burro...

Fue domingo en las claras orejas de mi burro,
de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)
Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal,
experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho,
de una sola burrada, clavada en pleno pecho,
de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho.

Tal de mi tierra veo los cerros retrasados,
ricos en burros, hijos de burros, padres hoy de vista,
que tornan ya pintados de creencias,
cerros horizontales de mis penas.

En su estatua, de espada,
Voltaire cruza su capa y mira el zócalo,
pero el sol me penetra y espanta de mis dientes incisivos
un número crecido de cuerpos inorgánicos.

Y entonces sueño en una piedra
verduzca, diecisiete,
peñasco numeral que he olvidado,
sonido de años en el rumor de aguja de mi brazo,
lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso! ¡cómo vivo!
¡cómo me duele el pelo al columbrar los siglos semanales!
Y cómo, por recodo, mi ciclo microbiano,
quiero decir mi trémulo, patriótico peinado.

Poemas humanos, César Vallejo.



Tiempo


Hoy es Domingo y por eso
decía César Vallejo por eso
escucho a Bob Dylan me hundo en el fondo del
subconsciente buceo
a ojos cerrados y todo aparece diáfano como la
armónica de Bob tantos años abatidos
furia del angel fieramente humano contra las altas olas
yo dije España esta perdida dentro de su nombre
llamé a la paz con los labios desgarrados
pero hoy es domingo y por eso
me serené como una verónica de Gitanillo de Triana
seccioné mi angustia la guillotiné en despiadados versos
pero hoy es domingo y por eso
a lo lejos ya viene la galerna
la espero a pecho descubierto
pecho como la guitarra de Bob Dylan
porque hoy es domingo y por eso.

Hojas de Madrid con La galerna, Blas de Otero.

jueves, 20 de marzo de 2008

¿Para cuándo una antología (una poesía completa o simliar) de Miguel d’Ors? Pero una de verdad, que no haya que hacer arqueología para encontrarla…


POR FAVOR

Se van muriendo uno tras otro
como en las películas de náufragos
o de aviones estrellados en neveros incógnitos.

Sucumbió el portero de fútbol catequístico
y el bailarín de valses bajo la luz periódica de un faro

y el estudiante que sueña
un verano arqueológico en Egipto

y el insensato que sufre por unos ojos
que eran una sucursal del Cantábrico

y el posible profesor de español en Colorado.

Ahora está agonizando -es evidente- el aspirante a gran poeta
y no vivirá mucho el montañero que conoce por sus nombres
todas las aguas de Belagua y Zuriza.

No sé cuáles serán los supervivientes definitivos,
los miguel d'ors que lleguen a la última secuencia
-que según los antiguos es el paso de un río-,
pero le pido al Cielo que en aquel grupo esté, por favor,
el muchacho que una tarde,
mirándote mirar el escaparate de la librería Quera
en la calle Petritxol de Barcelona,
empieza a enamorarse de ti como un idiota.

De Hacia otra voz más pura (1999), Miguel d’Ors.

domingo, 16 de marzo de 2008

UNA VIVIENDA DIGNA

- Buf. Yo ya estoy bastante ciego -dice mientras se levanta de la silla de la terraza del bar.
- Si quieres nos vamos ya. Además, mañana es miércoles y -se busca en la cartera- no me queda pasta.
- No te preocupes, te invito a la última. Mientras ve haciéndote un porro, que hasta que no se acuesten mis padres -dice tambaleándose de camino a la barra- no puedo aparecer por casa.

miércoles, 12 de marzo de 2008

DOS MICROS DE PIÑERA

Lo prometido es deuda. Ahí os dejo un par de microrrelatos de Virgilio Piñera. El primero, que no tiene título (aunque bien pudiera haberse llamado "El dolor"), apareció por primera y única vez en un especial monográfico (plagadito de inéditos) de Albur (1990), revista cubana de la que sólo contamos con 90 ejemplares; el segundo, "En el insomnio" (que podéis encontrar en sus Cuentos completos de Alfaguara) es uno de los culpables de mi amor por Piñera.


He decidido establecerme. Lo he pensado bien; basta ya de tomar un ómnibus todas las mañanas para caer en el infierno del trabajo. ¿El capital? Pero si yo tengo una inmensa cantidad de alimentos para vender en mi tienda. Yo voy a vender dolor. La tienda se llamará el dolor. Ustedes creerán que yo no voy a vender nada, pero se equivocan. Hay una gran multitud que no les duele nada. Esos serán mis clientes. Espero hacer buenas ventas. Nunca agotaré mis reservas, pues siempre algún sufrimiento estará en mí dispuesto a hacerme su presa. Venderé toda clase de dolores: desde el dolor de amor al dolor de la humillación. Y tendré el cliente que aspira a encajarse mi dolor amoroso y el que ansía por humillarse hasta las rodillas del perro. ¡Yo espero tener un gran éxito con mi nuevo negocio!


En el insomnio

El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarrillo. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormir. A las tres de la madrugada se levanta. Despierta al amigo de al lado y le confía que no puede dormir. Le pide consejo. El amigo le aconseja que haga un pequeño paseo a fin de cansarse un poco. Que en seguida tome una taza de tilo y que apague la luz. Hace todo esto pero no logra dormir. Se vuelve a levantar. Esta vez acude al médico. Como siempre sucede, el médico habla mucho pero el hombre no se duerme. A las seis de la mañana carga un revolver y se levanta la tapa de los sesos. El hombre está muerto pero no ha podido quedarse dormido. El insomnio es una cosa muy persistente.

lunes, 10 de marzo de 2008

MI BOCA ES UNA FUENTE…


¡Iré yo a ti o vendrás tú a visitarme!
pues mi corazón va siempre donde tú quieras ir.
Da por seguro que no tendrás sed
y que estarás satisfecho si me dices que vaya.
Puesto que mi boca es una fuente dulce y cristalina,
las ramas de mis cabellos dan una tupida sombra.
Contéstame enseguida,
¡pues no está bien tu tardanza con Butayna, oh Yamil!


Hafsa Bint Al-Hayy Al-Rukunyya (m. 1190)

Poeta alpujarreña.

Diván Andalusí. Antología de poetas arabigoandaluces, Juan Rey (ed.), Editorial Guadalmena, Sevilla, 1991.

martes, 4 de marzo de 2008


Este es el poema que no leí en el recital-afeitado del Festival de Perfopoesía en Sevilla.

MISTERIO Y ZOZOBRA

Apareces. Y las palabras
no esperan en la punta
de tu lengua. Apareces.
Y el misterio que te rodea
se ha convertido de un imán
envuelto
en papel
de tópico
(con preguntar un poco más
hubiera sido suficiente...).

Pero no.
Que ya no soy el intrépido
y zozobrante
bobalicón de antaño
(de antaño
o de hace un mes). Así que hoy no.

Dejemos los poemas para cuando
me sienta responsable del crujir
de tus costillas
o el roce ponga nombres a las cosas
o la verdad, al fin, me obligue
a esconder este último verso.