Escuchar el sonido del taladro que perfora mi muela. Cerrar los ojos. Tragar saliva. Notar la presión de los pechos de la doctora en mi cabeza. Dar gracias a Dios, a la genética y los azúcares por el empaste que ahora no puedo parar de tocarme con la lengua.
ORO EN LA COPA
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El último día del año es una cápsula del tiempo abierta que debe cerrarse.
Cerrarse y enterrarse, bien profundo. Olvidarla para poder abrirla mucho
tiempo ...
Hace 2 días


1 comentario:
un empaste... y a la calle
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