lunes, 18 de marzo de 2013

Presentación de "Campo de fuerza" de Carmen Camacho en PLOCC


Lo que me gusta de la poesía de Carmen Camacho es que parece sencilla. Lisa. Pero luego, cuando te acercas, está llena de pliegues. 

Es capaz de mezclar jonduras dispares (jonduras con jota, sí). Hay veces que la leo y no sé si estoy ante un yogui cartujano o ante una aceitunera de Osaka. Porque así es como trata, moldea y golpea los versos, con ese aire de cante de ida y vuelta.

Y este “Campo de fuerza” que hoy presentamos es otra vuelta de cáncamo en su andadura poética–como esa letra ge que engarza zarcillos y estrofas. Algo más sufí, quizá más cuántica, pero siempre manteniendo esa coherencia vital y literaria.
Encontramos poemas que cuentan lo que pasa–y que si escarbas un poco, susurran mucho más- , y otros que sólo son un fogonazo (algunos te sonríen a la primera, otros son de larga homilía).
En cuanto a los temas que trata, sólo diré que leo los poemas y me encuentro. Yo que casi siempre creo estar más perdido que el barco del arroz, los leo y siento una voz que me dice “no eres el único que duda”. Pero lo que sí tengo claro es que en este “Campo de fuerza” la lírica está a ras de suelo, en el asfalto o en el desierto. En lo nimio y en las cosas breves que el tiempo agranda.
No les entretengo más. Estén atentos. Leer los poemas de la Camacho está bien, pero escuchárselos de su boca, es harina de otro costal. 


RECUERDO DE

He traído de siberia
copos de nieve
de fez tres inshallah
biznagas de la primavera
tunecina
el traspiés de dos viejitos
que bailan en michoacán
de mi pueblo
la llama
de la vela
prendida al santo

cosas breves
que el tiempo agranda



De Campo de Fuerza, Editorial Delirio, 2012.





lunes, 19 de noviembre de 2012

Incredulidad- Jorge Riechmann


No eres
posible,              
no es posible
que todo el calor del mundo
haya cobrado la forma de tu cuerpo
tendido e irradiante junto al mío,
no es posible tu cuello
girando sobre la almohada lentamente              
como fanal de dicha,
tanta fructificación no es
posible, tan alta primavera
desbordando tus pechos y tus manos
hasta inundar todas las alcobas de mi vida,
no es posible el latido de tu sueño
cuando convoca
paisajes como caricias, dédalos susurrados
de fraternidad y auxilio y maravilla,
no es posible la paz de tu vientre rubio
si te busco debajo de las sábanas.
Desnuda no eres posible. Junto a mí, no es posible.
Eres lo más real y no es posible.


Cuaderno de Berlín (1989)

lunes, 9 de julio de 2012

No puede morir - Ángel Poli


No puede morir
ahora que el sol se nombra rey;
que una niña
se entretiene en el portal con sus muñecas;
que el autobús que cruza
parece un caracol avergonzado,
silenciando su concha
veintitantos viajeros -cada uno en su limbo-.

No puede morir
ahora que una joven
sale de la tienda y hace aire;

que el policía informa a un despistado;
que la sonrisa extiende su estela de galaxia,
y el río va contando una epopeya.

No puede morir
ahora que la flor nos garantiza una promesa humana
y el campo es un festín de girasoles.

No puede morir: sería
absurdio, estafa, homicidio,
sintiendo cómo aún, tras la ventana
del hospital,
conjuran contra él los elementos.


Ángel Poli, Revista Chichimeca, Nº 0, 2001.

lunes, 4 de junio de 2012

Fonemoramas - Carlos Edmundo de Ory

Si canto soy un cantueso
Si leo soy un león
Si emano soy una mano
Si amo soy un amasijo
Si lucho soy un serrucho
Si como soy como soy
Si río soy un río de risa
Si duermo enfermo de dormir
Si fumo me fumo hasta el humo
Si hablo me escucha el diablo
Si miento invento una verdad
Si me hundo me Carlos Edmundo

sábado, 14 de abril de 2012

Carrer de Pelai, 3


Tengo ya preparadas las respuestas
para las entrevistas periodísticas
que me harán en la prensa, radio y tele. 
Querrán saber qué opino y cómo soy. 
Me mostraré ingenioso y espontáneo.

Tengo ya preparadas unas listas

de personalidades importantes
e incluso redactados ya los textos, 
muy agudos, de las dedicatorias.

Tengo ya preparadas las metáforas

que servirán como brillante ejemplo
o síntesis que aclare lo que exponga. 
Saldrán como galaxias de las páginas.

Y tengo preparada mi postura

al sentarme o de pie, tono de voz, 
expresión de los ojos y la boca. 
Todo está preparado. Todo a punto. 
Puedo empezar, pues, a escribir mi libro. 




José María Fonollosa, Ciudad del hombre: Barcelona, Barcelona, DVD, 1996


miércoles, 4 de abril de 2012

Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía

He tardado seis meses en leerme el libro. Ahora vuelvo a cada esquinita que he doblado y creo que ha merecido la pena haberlo rumiado así. Claro, exhaustivo y directo es don José Antonio Marina. Extraordinario. Os dejo un buen puñado de fragmentos. 


“Franz Kaffa, conmovedor maestro en miedos que me acompaña en este libro, lo dijo con precisión en una carta a Robert Klopstock: «No nos ahogamos por falta de oxígeno, sino por falta de capacidad en los pulmones».”

“Y creo que la vigencia de Albert Camus –y lo que hace de él a la vez un escritor anacrónico en una época de desaliento- reside en su rechazo de esta metafísica del desánimo y del deterioro. «Es preciso ser fuerte y feliz para ayudar a las gentes desdichadas», escribió en uno de sus cuadernos.”

“Hay miles de razones para la desesperación dada la finitud del ser humano, una conciencia desdichada que conoce que ha de morir. Pero nacemos lanzados hacia el futuro. El lóbulo límbico, nuestra inteligencia fogosa, empuja, sin más. Pero el córtex cerebral, nuestra inteligencia fría, reflexiona, calcula y anticipa. Entonces puede hacerse racionalmente pesimista. Baltasar Gracián, un hombre cauto y perspicaz, que no era precisamente la alegría de la huerta, escribió: «No deberíamos haber nacido, pero ya que hemos nacido no deberíamos morir».”

“Todo puede ser un peligro. Ese puede ser universal es lo que hizo decir a Kierkegaard: «La angustia es la conciencia de la posibilidad».”

“La verbalización de las preocupaciones amortigua el poder perturbador de las imágenes, incluso reduce los componentes fisiológicos de la angustia, como han demostrado Borkovec y colaboradores. Esta supresión del malestar produce una especie de adicción del angustiado a la verbalización de las preocupaciones. Lo que parece un remedio se convierte en un tóxico.”

“Estamos hablando de una angustia que tal vez deberíamos escuchar en vez de intentar eliminarla (…) Los grandes maestros espirituales encuentran en esta inquietud básica su gran impulso. Heidegger lo expuso con su estremecedora voz de oráculo: «En el siglo de la noche cósmica, es preciso que el abismo del mundo sea explorado y arrostrado. Mas para eso es menester que haya quien llegue al fon del abismo».”

“La eficacia del tratamiento para los ataques de pánico ha aumentado espectacularmente en los últimos años. (…) El uso de medicamentos sigue siendo útil, pero cada vez parece imponerse la mayor utilidad de los procedimientos basados en la exposición gradual a los desencadenantes, es decir, a la sensaciones corporales que producen el ataque, y a cambiar la manera de interpretarlos.”

“Ésta es una de las diferencias entre timidez y fobia social. Los tímidos, en muchas ocasiones, no se resignan a su timidez. Por eso hay muchas personas destacadas en profesiones con gran repercusión pública que se confiesan tímidas.
(…)Siendo muy joven, Jean-Paul Sartre escribió a una muchacha: «No he nacido con un carácter afortunado, salvo la inteligencia. Hay en mí un carácter de solterona, estúpidamente sentimental, asustadizo y blando. Esta tendencia tiende a reaparecer a cada instante y al suprimirla mantengo una actitud artificial. Nunca soy auténtico, pues siempre busco modificar, recrear. Nunca tendré la dicha de actuar con espontaneidad».”

“Es sorprendente que el prestigio de la libertad sea una creación europea. En otras culturas hay otros valores más apreciados: la paz, la justicia, la serenidad, la ausencia de miedo, la santidad.  De hecho, también nosotros creemos que se debe limitar la libertad cuando están en peligro otros valores –mi derecho llega hasta donde llega el derecho de los otros-, pero no por eso dejamos de reconocer a la libertad un valor supremo. Los teólogos se dieron cuenta de la seriedad del problema al estudiar si Dios era libre o no. Un ser absolutamente bueno y absolutamente sabio ¿tendría posibilidad de elegir? Movido por su sabiduría y su bondad, ¿no tendría que elegir siempre lo mejor? Así las cosas, la libertad se convertía en una libertad para elegir el mal o en un fruto de la ignorancia. Platón hubiera suscrito esta idea.
(…) Respecto de la libertad y de la valentía podemos decir algo semejante. Son bienes formales, estructurales, que sólo alcanzan su perfección cuando se cargan de contenido valioso. Por esa razón le dije antes que la temeridad –un uso de los extremos viciosos de la valentía, según Aristóteles- es más apreciada que la cobardía: porque el temerario posee al menos esa valentía estructural. El terrorismo nos proporciona un ejemplo oportuno. Los asesinos de ETA, los causantes del horror del 11 de septiembre o del 11 de marzo ¿son valientes? Ya se sabe que los suyos los elogian como guerreros o gudaris. Incluso quienes los consideramos criminales hemos de reconocer que arriesgaron o sacrificaron sus vidas por sus creencias. Y si lo hicieron libremente, y no obnubilados por el odio o ebrios por la promesa del paraíso inmediato, poseen una valentía estructural, pero no ética. Por eso son dignos de admiración (estructural) y de desprecio (ético).”

“Es el coraje quien nos permite dar el salto de la razón al acto, por eso es el único creador e innovador. [Según Vladimir Jankélévitch] «El coraje elige en la noche, pero esa noche es el lugar de la revelación.» La opción es un paso a otro orden. Lo razonable, la cautelosa prudencia, es una virtud negativa, una vuelta a la inacción y a la inmovilidad, así la circunspección, palabra exacta porque indica que se está mirando alrededor, pero no al frente. El acto de valor se parece a la decisión brusca que toma el nadador cuando se lanza desde el trampolín. (…) «Nuestra valentía –dice  Jankélévitch- es la valentía de la inseguridad, desafía la inseguridad de la materia, y apuesta por que la amenaza no se realizará. Es esta apuesta perdida con tanta frecuencia, lo que hace a la valentía fecunda y creadora, opuesta a la estéril quietud de la resignación, que no es más que una acomodación a la desesperación. El coraje construye su proyecto en la inquietud».”

“¿Cómo puede seguir corriendo cuando todos sus músculos le están diciendo que se tire al suelo? La acción esforzada, y no el análisis, nos descubre nuestros obstáculos naturales y  «la necesidad que tiene el hombre de expandir su voluntad» [dice Blondel]. Como diría Spinoza, de ampliar su poder. Pero ese punto máximo de energía sólo se consigue transfiriendo a un deseo las energías desparramadas en otros. El desidioso, el que tiene muchos deseos, acaba en la indolencia. «Ceder a todos los deseos del niño –dice-, no molestar, no contrariarle, equivale a destruirle sistemáticamente, a hacerle incomprensible su propio deseo». ”

“El miedo nos impulsa a seguir sus dictados, a abandonarnos a su lógica. La valentía nos hace someter ese sentimiento a un juicio de la inteligencia. Y si algún valor fundamental está en riesgo, decide actuar a pesar del miedo. La valentía es, por lo tanto, un acto ético, no un mero mecanismo psicológico. Pertenece al campo de la personalidad. Un carácter miedoso puede dar a la luz una personalidad valerosa. De nuevo el misterio de la libertad.”

José Antonio Marina, Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía, Anagrama (2006)



martes, 6 de marzo de 2012

Train of consequences (revisited)


La estación vacía, todos esperando el mismo tren.
Nadie quería reconocerlo,
llevábamos años poniendo excusas para estar allí:
hay quien decía que esperaba a un familiar,
hay quien decía que pasaba por allí,
que le cogía de camino a casa.


El concierto acaba. Se escuchan las pisadas de la gente sobre los vasos de plástico. Hay alguien que tose, algunos cantan los estribillos todavía. El bajista tiene los oídos taponados, la sensación durará varias horas. Una pareja de novios sabrán desde ese preciso momento cuál será su canción. Una mujer llegará a casa, se duchará y se pintará las uñas de los pies. Será el momento más feliz de su día. El chaval de la primera fila llenará su vida de música aterrado de los silencios entre canciones. Muchos volverán a la estación a esperar un tren que se retrasa demasiado porque quizá el destino ya no exista. Pero yo –por primera vez- me quedo aquí. 

Y ahora.